Tarjeta empresarial
Diseñada para centralizar determinados gastos relacionados con la operación de una empresa.
Conoce cómo funcionan, qué tasas pueden manejar, cuáles son sus beneficios y qué requisitos suelen solicitar las entidades financieras.
Una tarjeta de crédito empresarial es un producto financiero destinado a facilitar la administración de determinados gastos relacionados con una empresa o actividad comercial.
Dependiendo de la entidad y del producto, puede utilizarse para compras, gastos operativos, viajes, servicios, suscripciones y otros pagos relacionados con la actividad empresarial.
Las características pueden variar según la entidad financiera y el perfil del negocio.
Diseñada para centralizar determinados gastos relacionados con la operación de una empresa.
Puede incorporar herramientas adicionales para administrar gastos de equipos y colaboradores.
Algunas soluciones permiten asignar tarjetas adicionales con límites y controles específicos.
Las tasas dependen del producto financiero, entidad, modalidad de crédito y perfil del cliente.
Interés Bancario Corriente para crédito de consumo y ordinario.
Tasa de usura para consumo y ordinario, vigente en septiembre de 2026.
La tasa final de una tarjeta puede ser diferente según sus condiciones.
Cada entidad puede establecer condiciones diferentes. Estos son algunos documentos y criterios que suelen solicitarse.
Información que permita acreditar la existencia y representación de la empresa.
Dependiendo del producto pueden solicitarse estados financieros, ingresos o información contable.
La entidad puede evaluar el comportamiento financiero y crediticio de la empresa y, cuando corresponda, de sus responsables.
Dependiendo del caso pueden solicitarse documentos tributarios o información sobre la actividad económica.
La entidad puede analizar ingresos, obligaciones y capacidad de endeudamiento.
Algunos productos pueden establecer requisitos relacionados con la antigüedad o actividad de la empresa.
Puede hacerlo dependiendo de las políticas de cada entidad. La aprobación está sujeta a evaluación y condiciones específicas.
Cuando se financia un saldo, pueden aplicarse intereses de acuerdo con las condiciones del producto contratado.
No. Las tasas pueden variar entre entidades, productos y perfiles de clientes.
Una tarjeta de crédito es un producto de crédito rotativo. Su funcionamiento y condiciones dependen del contrato celebrado con la entidad financiera.